7 de mayo de 2013

Working in Vivid Colors

Colores. Y vívidos. De ellos está llena la primavera. También la vida. Puede que a veces grises, puede que a veces tonos pastel o puede que gamas estridentes, fosforescentes y vivaces, transmitiendo una fuerte convicción personal. Rojo. Interprétese como quiera cada uno. El trabajo no cesa y (puede que) causa estrés, fatiga, pero un incentivo intelectual que merece la pena. Y también la merece el hacer un viaje intercultural con tan solo un parque de distancia. En cuatro horas, de Europa a Japón. Primero, conferencia en la universidad acerca el futuro de Europa y la integración de las naciones en ella. Segundo, menú japonés al fondo de la calle a la izquierda. Todo ello, en compañía de Estafanía Molina. Dícese de ella que tiene talento como oradora. Que tiene madera de periodista y, sobre todo, politóloga. Dícese que quizás el año que viene vivimos juntas -¡adiós privacidad! ¿Por qué Internet tiene ese poder? Papá, mamá, todo controlado -. Dícese que tenemos gustos similares - véase la foto del sushi -, que es una buena compañera de trabajo final de carrera y que también tenemos nuestras discrepancias porque, al fin y al cabo, somos mujeres exigentes. Perfeccionistas. Yo digo que somos  mujeres "de armas tomar" y ella responde que "incluso en tacones y americana". Hoy la americana se ha quedado en casa, pero inevitablemente he deslizado mis (pequeños) pies en unos cómodos stiletto. Quizás por nuestra comida en el japonés, quizás por el acto o quizás, simplemente, por sentirme femeninamente mona.

Colors. And vivid. Spring is full of them. So does live. Sometimes grey colors, sometimes pastel tones or sometimes strident gamma, fluor and vivid, sharing a personal strong conviction. Red. It can be read as anyone wants. Work doesn't decrease and (it may) causes stress, tiredness, but full of intellectual bonus that is worthwhile. And also it's worthwhile an intercultural voyage with just one park between both destinations. In fou hours, from Europe to Japan. Firstly, conference at university about Europe's future and its nations integration. Secondly, japanese menu at the end of the street. All that, with the company of Estefanía Molina. It's told that she has talent as speaker. That she was born to be journalist and, even all, politician. It's told that maybe next year we're living together - bye privacy! Why have Internet that power? Dad, Mum, it's all under control -. It's told that we have the same taste - see the picture about sushi -, that she is a good working mate for our Final Project and that we also have our discrepancies because, after all, we are exigent women. Perfectionists. I say that we are real "pieces of work" and she answers that "even on heels and wearing blazer". Today I left the blazer at home but I wore a pair of comfortable stiletto. Maybe because of our japanese meal, maybe because of the conference or maybe, simply, to feel womanly cute.








Chaqueta/Denim jacket: Vintage // Pantalones/Pants: Mango // Tacones/Stiletto: Zara TRF // Bolso/Bag: Parfois // Pulsera/Bracalet: H&M

3 de mayo de 2013

May, oh May

¡Mayo! Exclamación, sí. Pero no por eso de que en mayo hace buen tiempo, podemos empezar una operación moreno en condiciones todos los fines de semana ni tampoco por aquello de tener la posibilidad de emular alguna escena de película francesa, en un paisaje campestre, bici y chico-adorable-que-te-sigue incluidos. No. Es un "¡mayo!" que expresa que en menos de dos semanas me planto ante una de esas fechas que no te planteas cuando empiezas la carrera: la entrega del Trabajo Final de Carrera. Sí. Eso. Algo así como el último trámite imprescindible antes de poder decir "hola-que-tal-tengo-carrera". En suma, la expresión "¡mayo" sintetiza lo siguiente: estrés, risas descontroladas, cansancio, ojeras de panda, hipersensibilidad, olvidar el color de tu cama, ganas de "todo-lo-que-voy-a-hacer-cuando-termine-este-mes", locura, hambre de la comida menos sana y más artificial y café, mucho café. Sí que he respetado algunas rutinas diarias como aquello tan raro en mí de coquetear ante el espejo antes de salir de casa. Moda, vamos. ¡That's me! Así que tras esta semana, con trabajo, con nervios, con mucho y tan poco, hoy me he tomado unos minutos para congelar mi momento. Y para tener la sensación de que hago cosas increíbles, como levitar.









27 de abril de 2013

The Words

00:47h. Me he perdido en un sin fin de palabras. De adjetivos, verbos, pensamientos, artículos y términos dispares que carecen de sentido. Dicen que la noche es de los filósofos, los escritores, los poetas. Quizás es un mero tópico que hemos adaptado a la realidad o quizás de la costumbre ha devenido el tópico. Siempre justifico mis divagaciones nocturnas con una frase embellecida pero que termina significando aquello que predicaba el eslogan de la noche me confunde. Quizás, de nuevo, me ajusto a otro tópico o meramente me invento uno nuevo a falta de justificación del primero: no soy filósofa. Bien podría llamarme escritora o incluso poeta, pero para ello todavía no existe título acreditativo. Y me planteo cuán válido es un pedazo de papel para determinar las capacidades de un sujeto. Ése papel, que es caro, es el fin de todo el esfuerzo. Años de experiencias se resumen en una rúbrica monárquica y académica. ¿En serio? Me quejo. Estoy quejica. Quizás sensible. Quizás caótica o zumbada. Dubitativa, que queda más lindo. Y, a la vez, soy la primera que está perdiendo las uñas y acentuando sus ojeras por terminar un trabajo final de carrera que me abrirá - ¡al fin! - las puertas a ése papel que he criticado. Me releo y me confundo. Empiezo con literatura y termino con burocracia. Y ni hablo de moda; o si: ¡mirad mi collar! Listo. Así pues, me justifico. Nada, querido lector o lectora, es que la noche me confunde.

24 de abril de 2013

RosesBooksLove II

Sant Jordi. Un año más. Second round, segunda parte, nueva incrusión de One thousand shoes a esta festividad. Tradición catalana, tradición civilizada. Gentío en las calles, venta de libros, regalo de rosas. El ambiente destila amor. Ya sea amistoso, ya sea en pareja. Yo vivo ambas partes, desde una perspectiva diegética ya que, del mismo modo que los cientos de autores se hallan dispares firmando sus obras por toda la ciudad, yo también me encuentro escribiendo mi propia prosa. Me he vestido a consciencia, pero no pensaré más en ello en todo el día. Tomo un café con un periodista y autor, Joan Safont, quien me dedica su obra, su tesis doctoral, Per França y Anglaterra. Me pierdo por el centro, me camuflo entre el gentío, el bullicio, el calor real y metafórico. Huele a rosas y, cuando intentan venderme alguna, me excuso diciendo que en breves recibiré la mía. O eso espero, me digo a mis adentros. Y es que, aunque me muestro crítica con el tradicionalismo, igual que me ocurre con el consumo capitalista, caigo rendida a sus encantos. Conflicto moral. Me encuentro, casi fruto de casualidad, con Silvia. Luego me planto ante el stand de la librería Laie, a la espera de María Dueñas - El tiempo entre costuras y Misión olvido -, evocando una imagen similar a la de las belibers, aunque en mi caso solo espero quince minutos y no quince días. Adiós. Tomo algo. Espero. Encuentro. Y sí, allí está. Intensamente roja. Tamaño estándar, me dice. Recibo mi rosa y, según me gusta creer, recibo también todo lo que esa flor significa. ¡Qué tonta! Y qué contenta. Comemos. Sushi. Ñam. Una vuelta, o dos. Confeti, amigas con cámara que no dejan de disparar. Solidaridad. Amistad. Amor. Y, de repente, es casi la una de la madrugada, y hay un comentario de texto de pendiente redacción. Quizás terminé a las dos, o más, o menos. Pero, bueno, allí estaba mi rosa. Me susurra. Bona nit preciosa.









Falda: Forever 21 // Camisa denim: Suiteblanco // Cinturón: Primark // Collar: Egipto // Tacones: Zara TRF // Bolso: Parfois



21 de abril de 2013

some elegance, at last

Abril aguas mil, dice el refrán. Abril eventos mil, dice la historia de mi día a día. Ayer me iba a dormir agotada tras una semana de mucha acción y poco descanso. Rodajes interminables para Barcelona Televisió (BTV), entrevistas aquí y allá para mi proyecto final de carrera, una jam session sobre el sector empresarial con Salvador Alemany - presidente de Abertis - y Marc Berruezo - ESADE y miembro del equipo Google en Madrid - a cargo de Deba-t.org, algunos problemas técnicos de periodista - también llamados "gajes del oficio" - y una última comunión para rematar la semana. Más infiel que fiel en cuanto al catolicismo y la Iglesia, asisto a estos actos familiares como una excusa para vestir bonito y elegante. Mi condición mitad ilerdense, obligaba a despertarse temprano para tener suficiente tiempo para emperifollarse y coger coche rumbo a Lérida, siguiendo así mi rutina semanal de no-descanso. No obstante, tras una semana madrugando para trabajar y dedicando poco tiempo (o menos del que suelo) a ser coqueta, madrugar un sábado para peinarme, maquillarme, vestirme y cuidar todos los detalles fue un regalo muy ansiado. Y más allá de las superficialidades, de las que no soy nada fan, ahí va un consejo: destina unas horas semanales a sentirte bella. 














Vestido/Dress: Zara // Blazer: Zara // Clutch: Primark // Pulseras/Bracelets: Primark // Zapatos 'peep toe' /Peep Toe Shoes: Mary Paz // Reloj/Wristwatch: Vintage